21enero
2021

Cómo dejar de tener miedo

Vente conmigo a prender la luz de tu cuarto obscuro y espantar a las alimañas que te detienen

El problema con el miedo no es la emoción como tal sino las creencias y acciones para vernos (y mostrarnos) como si no lo tuviéramos.

Esos mecanismos de compensación temporales, son integrados a tu programación y luego se te olvida volver a tu estado inicial antes del trauma.

Toca hacer un RESET del sistema. Deconstrúyete.

1 Deconstruye tus programas

La mayoría de los miedos que te paralizan son implantados, programados por tus padres.

Tu natural y legítimo miedo a la muerte es institucionalizado por tus padres, personas de buen corazón pero con poco entrenamiento emocional y que también han sido presas de programaciones ancestrales.

No te confundas, el meterle miedo a la gente para que no se alborote no es algo de ahorita.

Desmonta las tradiciones y atrévete a verte sin tu herencia emocional. Tienes un papel que cumplir en tu familia y te juro que no es el de repetir los mismos patrones. 

Si, puede que se sientan ofendidos, ese es su trabajo, no tuyo; no eres guardián del honor de nadie.

2 Deconstrúyete

Para mitigar el miedo adquieres defensas pero la alimaña se esconde en otro lado: El concepto de tí mismo.

Juega a que te renuncias a TODO lo que piensas que eres.

Imagínate sin los que te quieren, sin tu cargo, sin el rol que ejerces, sin tus ideas acerca de cómo eres, sin tus gustos o prioridades, sin tu adultez.

En esas ideas se esconden racionalizaciones que quizás ya no existan.

Atrévete a aceptar y expresar las cosas que todavía te duelen, no importa si han pasado 20 años o si la persona ya se murió; pon tus cuentas sin pagar en la mesa, pues esas son otro tipo de racionalizaciones.

3 Deconstruye tu vida

Imagínate sin las cosas que tienes, mientras más te defines a través de ellas más intenso será tu miedo a perder. 

Imagínate sol@ y desnud@.

estar metido 100% en  tu rollo e ignorar tu verdadera esencia es como ser un conserje que se cree dueño del edificio.

Mientras más egoísta eres; más te cuesta aceptar tu muerte (lo pasajero de tu existencia) y por ende, te tratarás con más delicadeza y tendrás más apego a tus excusas.

Mientras más te defines por tus bienes y logros, más vulnerable eres y más fuerte es tu miedo. 

Mientras más apegado eres a la confrontación, la culpa, la rabia y la pugna, el miedo se hace más invasivo y paralizante.

3 Trabaja tu inteligencia emocional

El componente principal del miedo es la incertidumbre y la única forma de  eliminar la certidumbre es con la experiencia.

En vez de verte como un monarca que merece y padece, mírate como un aprendiz o un científico que experimenta con distintos enfoques y estrategias; no cedas; el miedo te resta, nunca suma.

NO pelees, no luches; ésto no es una guerra, es un entrenamiento.

Cuando ya has aprendido a deconstruirte y superas el desengaño del ego, te será mucho más fácil experimentar con distintos hábitos, ideas, conceptos y estrategias.

El enfrentar constantemente lo que te atemoriza te ayudará a familiarizarte con ellos, "prender la luz del cuarto obscuro" y  ver claramente  a tus demonios, directo a los  ojos:

  • A qué tienes miedo exactamente?
  • Cómo se originó ?
  • Cuándo?
  • A quién involucra?
  • Qué haces que los aviva?
  • Qué haces para evadirlos?

4 Aprende a ver las cosas en movimiento, no fijas

Comprender el viaje emocional que tu y tus amados transitan; la razón de ocurrir de muchas cosas es el aprendizaje que has de extraer de ellas, y ese aprendizaje llega sólo cuando entiendes la película completa.

Nada mejor saber que todo se está moviendo para dejar de temer.

¿Y qué pasa luego?

Cuando el conserje ya no se cree el dueño del edificio ya no tiene miedo de que éste se caiga.

Cuando dejas de verte como un monarca que merece y padece, podrás conectar con las experiencias y emociones de otros, sumándolas las tuyas, haciéndote más fuerte y sabi@. 

Cuando entiendes que tu  yo es el resultado de una serie de pequeñas copias de cosas de otros, verás que nada es tan tuyo, ni lo bueno ni lo malo.

Cuando aprendes a agradecer de corazón y sin rencor, sabrás lo rico que se siente mandar al carajo a todo lo que te alimentan emociones negativas, inmediata, ligera y definitivamente. 

Quizás puedas sol@, quizás necesites ayuda; pero ninguna técnica, rezo o hechizo te va a funcionar si operas desde la dulceamarga camita de terciopelo creada por tu ego.

Photo by Stefano Pollio on Unsplash
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